¿Cuantas veces no habremos oído que la primera generación funda la empresa, la segunda la hace crecer y la tercera es la que la cierra?
Cierto es que son muchas las empresas familiares que no pasan de la tercera generación, pero también muchas empresas no familiares e incluso multinacionales, tampoco son capaces de superar la complejidad fruto de sesenta o setenta años de historia. Pero una vez dicho esto, ¿qué pasa en la tercera generación? ¿Por qué llegado este momento de la historia de una empresa familiar, existe un índice de mortalidad tan elevado?
Generalmente en la tercera generación se produce un cierto alejamiento del núcleo familiar; pasamos del consorcio de hermanos al consorcio de primos lo que confiere una complejidad y en muchos casos un mayor dificultad a la hora de trabajar en equipo.
También solemos ver en algunos miembros de tercera generación, un grado de compromiso diferente y esto suele generar conflictos, especialmente con la generación saliente.
Alejamiento de la familia y falta de compromiso tienen una incidencia directa en la unidad y esto se manifiesta en la toma de decisiones y en la dificultad de mantener la propiedad dentro de la familia.
Y por último quisiera hacer hincapié en la importancia de que en la tercera generación los cargos sean coherentes con la formación y capacitación de las personas. En tercera generación, las empresas suelen tener una complejidad y nivel de profesionalización destacables. Si no se respeta este punto, el conflicto que se deriva no sólo afecta a la empresa sino que suele pasar factura en las relaciones familiares.
Pero todos estos problemas más o menos recurrentes, se pueden gestionar bien si se ha realizado un protocolo familiar, si se cumplen los acuerdos firmados, si se revisa y se hace participe de la visión compartida a los miembros de la tercera generación y si sobre todo se utilizan de forma adecuada los órganos de gobierno. Esto ayudará a ordenar las cosas y será garantía de continuidad.


3 comentarios
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Jose escribió:
1 febrero, 2012, a las 12:51 (UTC 2)
Apreciado Sr.Agustí, en nuestra familia estamos en tercera generación y como propietario que no trabaja en la empresa me es difícil responder a la pregunta que formula en el artículo. La empresa no va bien pero tampoco me siento ni involucrado ni legitimado para dar mi opinión. En alguna ocasión he pensado en vender mi participación.
Ricardo Agustín escribió:
3 febrero, 2012, a las 8:44 (UTC 2)
Gracias por su opinión. Le aconsejo que antes de tomar ninguna decisión como la que apunta, haga llegar su inquietud al Consejo de Familia.
Nicole escribió:
14 febrero, 2012, a las 8:34 (UTC 2)
Muy interesante como todos sus artículos. Nosotros estamos en paso de primera a segunda y ya veo complicado el paso.