abr
30

¿Necesitamos un protocolo? Al fin y al cabo somos muy pequeñitos…

Queridos lectores,

Muchas veces nos hacen esta pregunta y la verdad es que para responderla es necesario tener datos: grado de complejidad de la empresa y de la familia, el ciclo de vida de la familia empresaria, si han acontecido sucesos relevantes que lo aconsejen, etc.

Es cierto que el protocolo es una herramienta muy útil para garantizar la continuidad, pero existen otras herramientas como el plan de sucesión y los pactos de familia que pueden ser útiles para empresas con baja complejidad o para familias empresarias que todavía no han alcanzado la madurez para afrontar un proceso de protocolo.

Cuando se es “muy pequeñito”, y coinciden propiedad y la gestión, antes de hacer un protocolo recomendamos un diagnóstico de los tres sistemas: empresa-familia-propiedad. Esto nos dará una idea de las tensiones entre los mismos y la herramienta más indicada a utilizar.

Al margen de lo anterior, siempre aconsejamos cultivar la “buena comunicación”, hablar las cosas, evitar los chantajes emocionales, evitar las discusiones familiares en la empresa, que el acceso de los familiares al trabajo se atenga a unas reglas claras, etc. Si esta gimnasia se va realizando, la familia empresaria estará dando pasos de gigante para poder implantar con éxito cualquiera de las herramientas y así garantizar que las relaciones familia-empresa, no entorpecerán la continuidad.

Al final cabe preguntar si el tamaño importa y la respuesta es que si, pero la experiencia nos demuestra que al margen de la complejidad de la empresa, los problemas recurrentes en el entorno de la familia suelen ser casi siempre los mismos. A partir de aquí, en función del ciclo vital de la familia empresaria, la gestión de los mismos será más o menos complicada.

feb
29

Papa ¿Qué hago dirigiendo la empresa si en el fondo yo siempre quise ser …?

ejecutivo reflexionando apesadumbrado

Queridos lectores,

A menudo encontramos empresas dirigidas a disgusto por sucesores que nunca se atrevieron a manifestar su deseo de dedicarse a actividades dife

rentes a las del negocio familiar. La experiencia nos demuestra que en la mayoría de casos en los que se da esta circunstancia, la persona acaba siendo infeliz tanto a nivel profesional como a nivel personal, al margen que en puestos que llevan asociada la responsabilidad en la gestión, suele pasar que la compañía se resiente.

 

Imaginad por un momento la frustración de aquella persona que quería ser artista, biólogo, antropólogo, médico o cualquier otra profesión y que por “lealtad” al fundador o a la familia, consagra toda su vida al negocio familiar. Seguro que tendremos disparidad de opiniones obre si optar por el sacrificio personal en aras del supuesto beneficio familiar es lo correcto pero a nuestro entender, las personas deben sentirse libres y tomar las decisiones sin estar condicionados por “falsas lealtades”. Continuar leyendo »

ene
26

Estamos en tercera generación, ¿continuará la empresa?

Arbol geneologico con 3 generaciones

¿Cuantas veces no habremos oído que la primera generación funda la empresa, la segunda la hace crecer y la tercera es la que la cierra?

Cierto es que son muchas las empresas familiares que no pasan de la tercera generación, pero también muchas empresas no familiares e incluso multinacionales, tampoco son capaces de superar la complejidad fruto de sesenta o setenta años de historia. Pero una vez dicho esto, ¿qué pasa en la tercera generación? ¿Por qué llegado este momento de la historia de una empresa familiar, existe un índice de mortalidad tan elevado?

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oct
31

Miedo y crisis. ¿Podemos contribuir de alguna manera a que la crisis se frene?

Queridos amigos, escribo este post con el máximo respeto para los cinco millones de parados que según las últimas cifras del INEM ya tenemos en el país y a los empresarios que han tenido que cerrar sus empresas por falta de crédito o por la caída de las ventas. Es evidente que a ellos poco les podemos pedir para reducir los efectos de la crisis pero si al resto de personas que siguen manteniendo su empleo y más o menos su nivel de ingresos así como a los empresarios que siguen teniendo empresas saneadas y con buenas perspectivas de futuro.

Algunos os preguntaréis que tiene que ver el miedo con la crisis…

La relación es muy simple. Dos de los elementos que más inciden en el crecimiento de la economía de un país son el consumo (56%) y la inversión (24%)*. Cuando tenemos miedo por nuestros trabajos, por nuestras pensiones, por la seguridad de nuestros ahorros, por el futuro de las empresas, por el futuro del euro y por la mediocridad de la clase política, nos bloqueamos y reducimos consumo e inversión. Dicho en otras palabras, salimos menos, viajamos menos, comemos menos fuera de casa y a nivel empresarial, posponemos inversiones pensando esperando que la crisis pase pronto.

¿Es lo mejor que podemos hacer?

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sep
26

¡Al fin tenemos protocolo familiar! Pero nada ha cambiado…

 

Queridos lectores,Poste indicador de camino. A la izquierda "futuro" a la derecha "visión"
Esta frase, que la hemos escuchado muchas veces de miembros de diferentes generaciones, pienso que merece una reflexión. ¿Realmente el protocolo hace cambiar el día a día de una familia empresaria?
La respuesta es que si se ha realizado de forma correcta y no como un mero trámite que culmina con la firma de un documento privado, sí que cambia y ordena las relaciones familia-empresa.

Cuando el Protocolo Familiar se aborda como un proceso en el que se busca la visión compartida y en el que los diferentes integrantes de la familia pueden aportar libremente sus ideas al tratar temas como el reparto de la propiedad, las reglas de acceso al trabajo, la jubilación, los órganos de gobierno, liderazgo y profesionalización, el efecto en la familia suele ser espectacular.

¿Qué suele suceder?

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